La Fundación Belén María crea un taller de fotografía para mayores

La Provincia/

12 personas han obtenido conocimientos técnicos y aprendido a fijar la mirada en lo que les conmueve de la mano de Tomás Correa

«Envejecer es la única manera que hasta ahora conocemos de vivir mucho tiempo. Hacerlo de una manera saludable, física y emocionalmente, es uno de los grandes retos de cada uno de nosotros, como individuos, y de todos, como sociedad. Si hasta ahora este postulado era pertinente, tras una pandemia que se ha ensañado con la tercera edad, se convierte en imprescindible la necesidad de fomentar la salud, a todos los niveles». Este es el razonamiento que llevó a la Fundación Belén María, dependiente de los estibadores de Las Palmas, a idear un taller de fotografía, orientado a mayores, que estimulara distintos aspectos de la salud emocional y cognitiva de sus participantes.

Así, durante los meses de octubre y noviembre, doce usuarios de día y residentes del centro, han podido obtener conocimientos técnicos de fotografía, los básicos, y aprender a fijar la mirada en aquello que les conmueve, les

emociona, les preocupa, de la mano de Tomás Correa; fotógrafo profesional, que ha recibido numerosos premios regionales y nacionales. «Hemos dado conocimientos técnicos elementales y de manera muy paulatina», cuenta,

«nos hemos basado en aprender composición fotográfica para que pudieran realizar imágenes de su entorno, después retratos, a compañeros y a sí mismos, no solo sus caras sino también aquellos objetos que los definen y, finalmente,

les he propuesto que capten conceptos más abstractos: la tranquilidad, los sueños… Es impresionante la evolución, tanto fotográfica como personal. Hay algunos participantes muy tímidos que han logrado interactuar de forma más natural con sus compañeros; otros que al principio tenían dificultad para el manejo de las máquinas y ahora son casi expertos y, todos, han logrado relacionarse de manera diferente con aquello que les rodea, fijándose en aquellas cosas que tienen a su alcance y les dan paz o les producen felicidad».

«A mí el taller me ha dado vida»,cuenta Nieves Santana. «Tenía una depresión, por la muerte de mi marido y aprender fotografía, que nunca lo había hecho, y ver que soy capaz de hacer fotos tan bonitas, me ha gustado mucho».

El colofón será una exposición que se inaugurará antes de Navidad. Los participantes están emocionados por compartir con sus compañeros y familiares su arte.

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