El puerto es una de las más prósperas industrias de la isla

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Actual líder sindical de los estibadores de Las Palmas, es cercano, dialogador y de convicciones firmes, Maximiliano Díaz es un hombre de muelle que ama su profesión. Lleva 17 años en el comité de empresa, pero no es un sindicalista al uso. «Lo que yo defiendo es la estiba. Por supuesto respeto mucho a los trabajadores y las condiciones laborales dignas,y doy la cara ante quien haga falta por ellos, siempre que cumplan con su trabajo. Del mismo modo, respeto y alabo, también ante quien haga falta, a los empresarios que nos traen trabajo al puerto», asegura.

Si hay algo que caracteriza al colec­tivo de los estibadores del puerto es su unión y su integridad. El presidente de la estiba asegura que este hecho lo han forjado distintos factores. «Esa unidad férrea que nos caracteriza viene porque el nuestro es un trabajo de equipo. Depen­demos unos de otros, no sólo para lograr ser productivos sino para salvar la vida». Maximiliano Díaz reconoce que el entorno portuario es peligroso y es fundamental la labor cohesionada de cada mano de trabajo y destaca el carácter asamblea­rio de su organización. «Todos tenemos voz y somos importantes, por lo que la sensación pertenencia, de comunidad, también se afianza. A lo largo de la historia la profesión ha podido sobrevivir gracias a esta unidad, en cada puerto, en cada región,en cada país e incluso, de manera internacional,así que,a día de hoy, nos empeñamos en seguir manteniendo este patrimonio”.

A ese ejemplo de unidad se le suma el espíritu solidario que tiene el colectivo. «Para nosotros es algo funda­mental. Nos gusta decir que la solidaridad es par­te de nuestro ADN. Cola­boramos en la mejora de la calidad de vida de la sociedad en la que esta­mos inmersos y vivimos esta oportunidad como un priviegio, es nuestra idiosincrasia», asegura.