Juan José Cardona: “Si no somos capaces de hacer segura y viable una actividad como el bunkering corremos el riesgo de perderla”

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Desde el pasado 12 de mayo, Juan José Cardona es el presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, CanaryPorts ha querido conocer su proyecto y su hoja de ruta, ahora que ya se ha asentado en su puesto y conocido de primera mano, por los técnicos de la casa y los operadores del puerto, la situación en la que se encuentra Puertos de Las Palmas y sus necesidades.

¿Cual es la hoja de ruta que se marca usted para la Autoridad Portuaria de Las Palmas desde la presidencia que ostenta desde hace ya algo más de un mes?

En este perido al frente de la presidencia de la autoridad portuaria, hemos dado pasos muy concretos en el desarrollo de los 3 ejes que nos habíamos propuesto.

El primero de ellos es la gestión del presente, donde aparecen todas las problemáticas, la vida del puerto a diario, los conflictos, discrepancias entre la casa y sus operadores. Se han tomado muchísimas decisiones. Estoy muy satisfecho de cómo ha evolucionado en este inicio del mandato.

El segundo eje era la estrategia comercial, ya nos hemos reunido con todas las organizaciones empresariales para consensuar las acciones comerciales de la comunidad portuaria y de la Autoridad Portuaria para la próxima temporada y hemos sentado las bases, que espero que en este mes de julio quede aprobada la visión de la unidad de marca. Mi objetivo es crear la marca paraguas Las Palmas Ports, teniendo ‘Las palmas’ como marca central. No se trata de crear nada nuevo, simplemente unificar toda la acción, que la comunidad portuaria y la propia Autoridad Portuaria tengan como común denominador la marca ‘LasPalmas’. Esto ha sido muy bien recibido por los empresarios que salen al mundo a vender nuestro puerto, y dentro del puerto las distintas actividades o especialidades que prestan o venden. Estoy satisfecho porque hemos dejado muy bien orientada esta cuestión.

El tercer es al que menos tiempo he dedicado porque requiere una reflexión y no tiene una acción tan inmediata, es preparar a la comunidad portuaria para la revolución tecnológica energetica que se avecina, yo lo llamaba puertos 4.0. Ahí entran muchísimas mejoras e innovaciones, hay que cambiar nuestra cultura. Hemos tenido que pasar de un puerto analógico a uno tecnológico y ahora al digital, y este paso hay que acelerarlo para estar a tiempo para que la comunidad portuaria en su conjunto y dentro de ella la Autoridad Portuaria sea capaz de absorber esas modificaciones que en el ámbito de las nuevas tecnologías, de los nuevos modos de transporte y de los nuevos sistemas energéticos se están produciendo en el mundo.

En este último eje, el que ha denominado puertos 4.0 ¿Qué camino va a seguir? ¿Tiene trazado un plan?

No quiero precipitar los pasos que debo dar para cumplir el tercer objetivo si previamente no tenemos bien ordenados los pasos previos. Hay una serie de cambios tecnológicos muy importantes en marcha, como la firma electrónica, la facturación, etc. Esto debe ser prioritario. Hay que ir creando el entorno cultural en la casa y fuera de ella. Estamos en fase de sembrar el mensaje de que tenemos que prepararnos para recoger, ser receptivos a esos cambios.

El siguiente paso debe ser fijarnos bien en qué modelos debemos seguir. Está todo inventado, deberemos adaptar a nuestro puerto esas cuestiones porque nuestro puerto es único, no solo por razones obvias sino porque a diferencia de otros puertos tenemos varias líneas estratégicas de crecimiento: cruceros, reparaciones navales, pesca, contenedores, solidaridad, en síntesis, multiactividad y multiespecialidad. Esto tiene muchas fortalezas pero también tiene su complejidad.

En la Península hay puertos de referencia que estamos estudiando, a partir de ahí estableceremos una hoja de ruta en la que podamos tener partners especializardos que nos ayuden, y lógicamente con el apoyo de la comunidad portuaria. Una cosa son los cambios que desde la Autoridad Portuaria hay que acometer y otra los que puede impulsar pero deben acometer los operadores.

Vayamos al primer eje, en del día a día hay cosas pendientes desde el anterior mandato, como la tarifa plana, la reparaciones o el suministro a flote. Hay cierta preocupación en los operadores por estos asuntos pendiente de resolver. Cómo se van a afrontar?

En primera instancia, me preocupa que la facturación no sea litigiosa, debemos pacificar la relación con los clientes para que entiendan los criterios que usamos, por ejemplo comunicar previamente la factura antes de girarla para saber si hay algún error, anomalía o discrepancia seria para revisarla antes de lanzarla. Es un circulo vicioso del que debemos intentar salirnos. Somos garantes de lo público y del cumplimiento de una ley que regula de forma muy pormenorizada y compleja la gestión de un espacio público. Debemos ser capaces de combinarlo con una visión comercial, entendiendo también que aplicando la ley buscamos su interpretación más próxima a los propios problemas y circunstancias de los operadores. Debemos intentar ponernos en la piel del que tenga dificultades y aplicar la ley pero darle facilidades. Debemos adaptarnos a la propia dinámica del puerto. Tenemos que ser rigurosos pero no ser rígidos.

¿Tiene esto que ver con algún sistema de facturación que se va a implementar?

Tiene que ver con la nueva aplicación tecnológica y tiene que ver también con una revisión de cuál debe ser la relación con nuestros clientes. Tiene que ver con la percepción que tienen los clientes de la Autoridad Portuaria como una administración muy rigida y estricta, y los clientes nos perciben que no los tratamos como tal.

Por ejemplo, la aplicación de ese condicionado para el para el bunkering que mencionaba en la pregunta anterior, es vista por los operadores como negativa y se quejan de que no se haya hecho una consulta previa para valorar si están en condiciones o no de aplicarla, etc.

No pasa nada por tener esa visión más comercial pero sin pérdidas. Estoy comprobando que en esta administración no tenemos soberanía o autonomía porque está supervisada por la Intervención General del Estado y por Puertos del Estado, y aunque nuestro deseo sea tomar decisiones más próximas a los intereses de los clientes, tenemos un margen de flexibilidad con limites que nos vienen marcados por los criterios de estos organismos, que además revisan y fiscalizan nuestras decisiones.

Este conflicto que acaba de mencionar del bunkering viene de meses atrás, ¿tiene posibilidad de flexibilizarse?

Un principio que debe primar por encima de todo es la flexibilidad. En un puerto como el nuestro el bunkering es una actividad muy importante, y debemos compatibilizar la flexibilidad con la viabilidad de esa actividad, porque si no somos capaces de hacer segura y viable una actividad como el bunkering corremos el riesgo de perderla. Lógicamente la seguridad debe primar, nuestro puerto esta junto a una ciudad, es importantísimo que toda la actividad que se hace en el puerto se haga bajo unos principios estrictos de seguridad.

Ese pliego se aprobó, y hemos abierto un periodo de adaptación a él en el cual aprovecharemos para revisar y comprobar si algunos de los requisitos son de difícil cumplimiento. Es lo que recalco que se pudo haber evitado si con anterioridad a su aprobación se hubiese valorado con los implicados.

¿Es propio de Puertos de Las Palmas este condicionado o pliego del que habla?

 

Es propio de Puertos de Las Palmas. Los operadores dicen que cómo es posible que aquí pidan mientras que en otros puertos no se exige. Yo no quiero prejuzgar la bondad de los requisitos porque estoy convencido de que se establecieron con el ánimo de garantizar esa seguridad pero, como todo en la vida, se puede conseguir el mismo objetivo si somos capaces de intentar conciliar los criterios.

Dentro de su proyecto está previsto resolver lo de la tarifa plana?

Este constituye junto al tema de las facturas, un asunto importante que se hace complejo por lo que implica de consensuar con los prácticos, amarradores y remolcadores los costes del puerto, y que haya menos incertidumbres o una mayor seguridad jurídica, para que no haya una serie de parámetros disuasorios para captar ciertos traficos. 

La aspiración es unánime pero los resultados no contentarán por igual a todos. Ojalá podamos encontrar el punto de equilibrio entre todos los operadores afectados para que sintamos que hemos dado un paso positivo para todos.

Hace una semanas visité el comité de empresa de los estibadores. Me ponían ejemplos y me transmitían su absoluta convicción de que el camino que ellos han emprendido es el adecuado, en el cual están dispuestos a reducir determinados costes porque están convencidos de que haciéndolo van a incrementar la actividad y el trabajo para todos.

Yo comparto esa filosofía, me parece inteligente. Me parece que esconder la cabeza debajo del ala o cerrar los ojos a una realidad que viene en las cuestiones de modernización, de automatización y de la aplicación de una norma como la tarifa plana, no es lo que debe hacer una administración. 

Creo que la tarifa plana tiene que ser un obetivo irrenunciable, y en los próximos meses planteo conseguir ese objetivo. Co José Llorca se había establecido un calendario, pero se ha interrumpido como consecuencia del cambio de gobierno nacional. Él ha frenado una serie de reuniones que se habían concertado.

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Se nos quedan muchas cosas en el tintero, pero ésta es solo la primera parte de la entrevista. El viernes CanaryPorts publicará la segunda parte, donde desmenuzaremos con el presidente Cardona otros muchos asuntos que están sobre la mesa,desde las relaciones con el sector empresarial hasta la vsión de actividades comerciales conjuntas con el puerto vecino y competidor; o cómo quiere dejar su impronta en el sector portuario y en la memoria colectiva.

 

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